Las aventuras de Caracolina y Tortuguina: episodio 1


Resulta...

que Caracolina y Tortuguina eran dos amigas que se querían muchísimo y disfrutaban en cantidad el jugar y compartir.  Un día soleado, Caracolina fue a buscar a Tortuguina para jugar en la playa cercana.  Caracolina, a gritos, llamó a Totuguina.

-TORTUGUIINAAA

- ¿QUÉÉ? , respondió Tortuguina.

-  VEN A JUGAAR

-NO PUEEDOO, gritó Tortuguina.

¿POR QUÉÉ?

-ESTOY HACIENDO CAACAA

_PUES AVANZAAA, le apuró Caracolina

AL cabo de un instante, volvió Caracolina a llamar:

-TORTUGIIINAAA

-YA VOOOYYYY.  NO ME APUUURES.

_PUES AVANZAAA, le apuró nuevamente Caracolina.

-YA VOOOYYYY, por segunda vez le respondió Tortugina, tambien a gritos.

Pasado un minuto, Tortuguina terminó la función que hacía en el baño, haló la cadena, se lavó las manos y buscó una bola de futbol que le había regalado su abuela Tortugada.   Salió corriendo hacia la playa cercana, desde donde la llamaba Caracolina.

-Nena,   aprende a tener paciencia, jijiji, le dijo Tortuguina.  Vamos a jugar futbol.

Buscaron una penca de palma y la colocaron doblada para hacer la portería.  La primera en patear sería Caracolina.  Tortuguina sería portera.

Pateó Caracolina tan fuerte aquella pelota, que se fue hacia el agua.  Tortuguina salió corriendo la buscarla.

-Déjala ir, le advirtió Caracolina.  Recuerda que nuestras mamás, Caracolona y Tortugona, siempre nos dicen que si se va la bola al agua, no la busquemos porque nos podemos ahogar.

-Cierto es, dijo Tortuguina.  Pues, juguemos a otra cosa.

Así empezaron a cavar un hoyo en la arena, cuando Caracolada, abuela de Caracolina, apareció por la playa.

-Niñas, ¿Que hacen jugando solas en la playa?

-Es que estabamos aburridas y queríamos jugar, dijo Caracolina.

-Saben que si no hay adultos que les acompañen, no deben jugar solas en la playa.  Imagínen que se les vaya la bola al agua... ¿Qué van a hacer?

Las chicas se miraron,  hicieron gesto de ¿y ahora que hacemos?  Caracolina le dijo a su abuela la verdad, que, efectivamente eso había ocurrido, pero ella recordó lo que sus mamás siempre les decían y le advirtió a Tortuguina que dejara la bola, que no la buscara.

-Eso está muy bien, le respondió Caracolada, pero lo que no estuvo bien es que vinieran solas a la playa.  Tengo una idea.  ¿Que tal si pedimos permiso a Tortugona y vamos a casa a confeccionar una rica pizza?

-Sí, Sí, Sí, celebraron las amigas a coro.  

Fueron a pedir permiso a Tortugona y se fueron las tres a la casa de Caracolina, quien vivía allí con Caracolona y Caracolada.  Prepararon una deliciosa pizza que se saborearon hasta el final.